LOS RAYOS SOLARES, ¡MÁS QUE UN MITO!

LOS RAYOS SOLARES, ¡MÁS QUE UN MITO!

En ocasiones tenemos la errónea creencia de que en un día nublado los rayos solares no incidirán sobre nuestra piel -mito que se debe derribar-. La acción de la radiación puede ser directa o indirecta, la segunda es producida por los reflejos de los rayos sobre la superficie terrestre y por la difusión de los mismos a través de las nubes, lo que indica que la protección de la piel debe ser constante, aunque nos encontremos en un día poco soleado, debido a que estamos expuestos constantemente a los efectos del sol. La exposición excesiva a los rayos UV provoca quemaduras a corto plazo y manchas, si la exposición es prolongada, se aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel y fotoenvejecimiento.

Los rayos UVA comprenden la radiación solar menos nociva, la mayoría de ellos llega a la superficie terrestre; los UVB, o de onda media son absorbidos en gran parte por la capa de ozono, pero sin embargo llegan a la superficie de la tierra. Adicional a esto, los continuos avances en fotobiología han llevado a descubrir recientemente nuevos protagonistas en el daño solar, como son la radiación infrarroja y la luz visible, pero ¿Donde se encuentran este tipo de radiaciones?

La composición de la luz artificial está dada por: luz visible y radiaciones ultravioletas (UV) e infrarrojas (IR); la recepción de esta luz directamente en la piel, emitida por algunas lámparas, puede resultar altamente nociva ya que los componentes ultravioletas y azules son potencialmente los más dañinos. Como prueba de ello, algunas personas con enfermedades que las hacen fotosensibles afirman que al hacer uso de lámparas incandescentes (Dispositivos usados cotidianamente en los hogares pero considerados actualmente poco eficientes, ya que el 85 % de la electricidad que consume la transforma en calor y solo el 15 % restante en luz) ven que sus síntomas empeoran e influyen en un gran número de enfermedades.

La luz visible genera pigmentación tanto inmediata como tardía, melasma, hiperpigmentación post inflamatoria y fotodermatosis, entre otros efectos negativos, debido a que de la cantidad de radiación solar que alcanza la piel, aproximadamente el 45% es luz visible, así, la piel se ve expuesta durante largos periodos de tiempo a la luz visible y como mecanismo de defensa dispone de diferentes cromóforos endógenos como la hemoglobina; la radiación infrarroja produce reacciones oxidativas y reduce la formación de colágeno porque supone más de la mitad de la energía que alcanza la piel, más del 65% de la IR-A alcanza la dermis y un 17% el tejido subcutáneo, además hay que considerar que un tercio de la radiación solar que alcanza la piel lo hace en forma de IR-A.

HELIOCARE 360 – Protector solar, cumple con las más altas exigencias en materia de fotoprotección, ya que cuenta con cobertura UVA, UVB, IR-A y luz visible de alta energía, los protectores tradicionales solo combaten los rayos UVB y UVA que son los que pueden llegar a producir cáncer, pero Heliocare tiene un alcance mayor, convirtiéndose en un escudero de tu piel, resguardándola también de la luz infrarroja y la luz visible de alta frecuencia.

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